Virgen de los Rayos

Virgen de los Rayos

Sus registros llegan hasta uno de sus primeros habitantes, un señor Fernández que llegó de Valparaíso con un hijo enfermo. Agradecido de su recuperación, mandó a instalar junto a la entrada de la casa una imagen de la Virgen de los Rayos, a quien desde entonces se le atribuyen decenas de milagros, todos registrados en plaquitas pegadas en el muro.

Más tarde pasó a las manos del alemán capitán de marina mercante Enrique Donn, recordado en Constitución como gran benefactor. Él se casó en segundas nupcias con Enriqueta Schepeler, y por esta vía fue que también llegó a vivir a la casa Gregorio Schepeler, abogado destacado que fue presidente de la Corte Suprema, y que si bien luego se estableció en Santiago, nunca dejó de veranear en el lugar. De sus hermanas, algunas se casaron y otras vivieron en la casa hasta la muerte. Actualmente la casa se mantiene en pie, salvo por el gran parque (actual Parque Japonés) con una laguna que la rodea, que fue rediseñado y abierto al público. Su estructura es de adobe y madera. Es común que se celebre en el lugar el Mes de María por los feligreses de la Comuna.